Como los dedos del guitarrista,
las palmas del cajonero,
y el soplido del flautista...
Tocas, eres y te vas.
Nadie te culpa por tu fugacidad,
ya que saben que es inevitable.
Te agradecen por tu existencia,
por mas que dure un misero segundo;
Ya que anoran tu presencia,
que les hacen sentir lo de este mundo.
to be continued...
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